Una oportunidad perdida (El 37 congreso, I)

PSOE 37 Congreso

Una pena, amigo, una pena. Como probablemente sepas, este fin de semana mi partido ha celebrado su 37 congreso. Inicio con esta pequeña aportación una serie de comentarios al respecto… Mas allá de la interesante renovación de su ejecutiva, tenía mucha ilusión en el posible resultado del debate de las ponencias y enmiendas en el presentadas. La verdad es que siempre me interesaron mucho mas las ponencias que las personas. No me maliterpreteis: no es que me de igual que personas representen a mi partido, es que me importa mucho la línea ideológica que hace de él un referente social.

Veía, como quizá muchos de vosotros, la posibilidad de situarnos a la vanguardia de los partidos políticos introduciendo una bocanada de aire fresco sobre los rancios mecanismos que arbitran el funcionamiento cotidiano de los mismos. La oportunidad de situarnos efectivamente en el camino elegido por millones de jóvenes (y no tan jovenes) para relacionarse entre si y con su entorno, sintonizar con la misma onda en la que discurre gran parte de sus vidas.

Decía, para mi mismo: hemos aprendido la lección. Vamos a estar a la vanguardia de la sociedad.

Pero no. Esa figura descafeinada de cibermilitante/cibersimpatizante deja las cosas como estaban… Vamos que puedes decir mucho pero tu opinión no vale nada. Son los votos los que deciden las cosas.
Ahí fuera, (o aquí dentro, segun se mire) hay miles de futuros colaboradores en potencia para el partido. Gente con ideas, con ganas de hacer cambiar el funcionamiento del mundo. ¿Tenemos miedo a lo que puedan aportar? ¿Tenemos miedo a arbitrar mecanismos que permitan algo mas que hacer oir su voz?

En Madrid y Valencia vivimos una situación mas que preocupante. La perdida del poder político en la Comunidad y la ya larga travesía del desierto, ha degenerado en Guerras fratricidas que olvidan las ideas y los programas y se centran en supuestos liderazgos de la nada. Las agrupaciones han sido convertidas en escenarios de batallas campales por el control del poder local allá donde se ejerce.  Censos trasnochados de viejos militantes que observan con desesperación la escasa renovación ideológica, la falta de nuevas propuestas, el auge de una política de escaparate y una estrategia de comunicación deficiente…

Por favor, compañeros, aprendamos de Obama… y de algunos otros compañeros que tienen mas claro el tema…

El sindrome de la hoja en blanco

Recuerdo haber oido y leido alguna cosa acerca del síndrome de la hoja (en este caso, el artículo) en blanco.  Es esa incapacidad manifiesta de enfrentarse a la blancura de una hoja de papel y no saber que escribir. Lo reconozco, lo he sufrido. Dicen que no hay mejor terapia que empezar por reconocer la enfermedad. Vamos a ello.

Al principio lo atribuyes a la habitual “empanada mental” de una jornada difícil. Dejas la hoja y dices, mañana será otro día. Pero vuelves al día siguiente y sigues sin escribir nada. Pasan un par de días y te enfrentas de nuevo al habitual escollo. Te dices a ti mismo: “hoy si. Hoy sin falta escribo algo“. Escribes unas cuantas líneas. Las lees. Las relees. No te gusta el estilo. Modificas aquí y allá. Un corta-pego y está chupao…

Pues no. Que sigue sin gustarte. Antes tirabas el papel a la papelera (o aun mejor, lo reciclabas convenientemente) y se acabó. Hoy no. Gracias a las fantásticas herramientas que nos dá esta Web 2.0, simplemente guardas el borrador. Te dices: “bueno, ahora si que lo tengo escrito. Sólo es cuestión de matices”. Pasan los días. Olvidas aquel borrador. Te concentras en una nueva noticia, en algo nuevo que contar. No porque aquello que fueras a escribir haya pasado a la historia. Simplemente, te atrae en ese momento mas escribir de otra cosa. Pero justo cuando ibas a publicarlo te das cuenta de que te falta añadir una fuente, revisar un video, buscar una foto que ilustre el tema. Lo archivas de nuevo en la carpeta de borradores, diciendote: “a ver si tengo un minuto para… Es sólo una manía perfeccionista“.

Y tras algunos días, vuelves de nuevo al primer punto. Nada. No se te ocurre nada. O se te ocurre pero no das con el enfoque preciso, con la prosa adecuada, con el medio de referencia, con… vamos, que no. Y te dices a ti mismo: joder, pero si hace ya mas de un mes que no escribo nada y con la que está cayendo”. Tienes una necesidad imperiosa de escribir, pero te sientes bloqueado. En ese momento entras en otra etapa mas introspectiva…

Buscas el sentido al hecho mismo de escribir. Revisas lo ya publicado. Miras la estructura de tu sitio. No te gusta (nunca te gusta del todo).  Los enlaces… están hechos una pena. Faltan muchas cosas. “Pero ¿no había modificado ya esto? ” Pues no. Un montón de curro te espera. Y entonces, miras las estadísticas de visitantes del sitio…

“Vaya. ¿Intereso tan poquito?  Quizá no valgo para blogger. Al fin y al cabo se trata de una afición en mi caso. No depende mi familia de mi pluma (se diría ahora ratón, blog, teclado??). Vale. Lo dejo. Total, si ya hay muchos que hacen lo mismo…” Analizas friamente. Tiempo utilizado. Herramientas empleadas. Repercusión del blog entre los potenciales lectores… Cualquier mente con un mínimo racional de conocimientos estadísticos huiría y borraría el blog. O aun peor, lo dejaría tal cual en el ciberespacio, congelado…

¿Te has fijado en la cantidad de páginas web y blogs congelados? Es como si el tiempo se hubiera detenido para ellosCuando buscas algo en Internet y por azar, aterrizas allí, generalmente huyes. Sólo ves una fotografía, un instante del tiempo congelado en una instantánea. Un par de clicks y fuera. A Google. O a donde sea. A nadie le gusta vivir el pasado. Es la antítesis de lo que nos ofrece Internet. Es como si tuvieras miedo de congelarte tu también. De que algo sucediera contigo y quedaras capturado en el pasado, atrapado para siempre en ese momento sin futuro. Algo sucedió y a partir de ahí, la nada. Esa es la verdadera muerte digital. No la desaparición del blog, sino su congelación. Algunos permanecen años en ese estado hasta que se ven borrados definitivamente por un administrador de webs piadoso.

El caso es que, te dices, muchos si valían la pena. Que bien escribía fulanita. Quizá no tuviera estilo, adornara demasiado su prosa o fuera aspera y demasiado directa. Pero decía verdades como puños.” Entonces, en un momento de iluminación, vuelves a tu blog. Revisas de nuevo lo escrito. Sin estar nunca satisfecho totalmente -estoy seguro de que ningún blogger lo está con su obra- cuando echas un vistazo atrás ves algo que crees que vale. Que vale quizá no porque lo contaras mejor o peor. Que vale por el sentimiento que te impulso a escribir aquello. Y si reconoces este sentimiento cuando vuelves a leerlo dices: “ya se porqué escribo un blog.

Y escribes un artículo como éste para devolverlo a la vida.

In memoriam

Por que NO debería votar a Rajoy…

Independientemente de cuales sean sus ideas políticas, hay una cosa clara: quien mas, quien menos, se ha cachondeado de “la niña de Rajoy”. No es momento de aprobar o censurar la intervención al respecto en el primer debate electoral que pudimos observar en televisión - aunque me tengo que morder los labios ;) -. Pero lo cierto es que, tras ese debate alguien debió decirle que su comentario era (táchese lo que no proceda, según su propio criterio):

  1. “Una bobada”
  2. “Una estupidez”
  3. “Una reflexión introspectiva circunscrita en profundos pensamientos”
  4. “Una tontería que sugirió algún asesor al estilo y semejanza de otros discursos de líderes argentinos”
  5. “Una idealización filosófica difícil de entender”
  6. ……………………………………………………………………………… (<-escriba aquí su propia idea al respecto)

En fin, el caso es que no era procedente y no había sido bien acogido por la mayoría de espectadores del debate. Pues tengo cuatro hipótesis al respecto:

  1. Alguien efectivamente se lo dijo y Rajoy creyó que, volviendo sobre el tema, la gente entendería su reflexión.
  2. Nadie en su equipo tuvo pelotas para decírselo.
  3. Nadie en su equipo quiso decírselo (ya sea por su devoción al líder o todo lo contrario).
  4. Nadie en su equipo de campaña se enteró de tal circunstancia.

En cualquiera de los cuatro casos, Rajoy no merecería mi confianza. ¿Y la suya?

Hay líderes que sin ser unos lumbreras, se rodean de un gran equipo que salva sus carencias. Me temo que no es el caso.

Recuerde: la estrategia de la derecha pasa por desmovilizar el voto a Zapatero. “Sembrar dudas sobre política de inmigración, política social y economía”. Son palabras del Sr. Elorriaga, responsable de comunicación del PP al Financial Times, ampliamente reproducidas estos días en todos los medios de comunicación. ¿Va Ud. a aceptar el papel de pelele al que le relega este Sr. o va a hacer algo al respecto?

Por si le quedan dudas… esta mañana, Rajoy, entrevistado por Carles Francino en la SER, volvió a las primeras de cambio a hablar de la niña… recreándose en el tema…