Mayores

A las personas mayores se las tiene muy presentes y se hace bastante por ellas, centros de Día, viajes del Imserso, centros de recreo, atención domiciliaria… lo cual, admitiendo que es positivo, creo que es insuficiente. Cuando paseas por el barrio y ves a algunos mayores sentados en los bancos de la calle, da la impresión que les han dicho “baja un rato a la calle que tenemos que limpiar” (deben estorbar un poquito) y se pasan en la misma casi todo el día. Se oye decir a personas mayores cuando les preguntan sobre su futuro que, mientras puedan, se quedarán en su casa. No quieren ser un estorbo para la familia (habrá que entender, que según tenemos confeccionado el sistema de vida, la convivencia de distintas generaciones en pisos como los que hoy se construyen es difícil).

Según noticias de varios medios, este año en Madrid han aparecido muertos en la soledad de sus casas mas de ochenta ancianos. Se oye decir que se teme mucho a la soledad (seguramente asuste conocer la estadística a nivel estatal de los mayores que mueren solos). Ante esta situación, resulta interesante observar cómo muchos mayores rechazan las residencias. ¿Por qué? Además de la escasez de las públicas o promocionadas por el Estado, y lo caras que son las privadas, ¿por qué generan ese rechazo? ¿No cumplen el objetivo deseado por los posibles residentes? ¿Está legislado y controlado dicho servicio?

Creo que la sociedad ha de entender varias cosas: los mayores son personas que lo han dado todo en su vida, y gracias a ellos se disfrutan los servicios de hoy en día. Por ello se merecen toda la atención; todas las personas, si no morimos antes, llegamos a ser mayores, y partiendo de que, según las estadísticas, la vida se alarga cada vez mas, irá a más el numero de mayores. Cada vez necesitaremos más servicios de residencia. Y digo residencias porque por un lado vivir con la familia se hace difícil en el tipo de sociedad que nos ha tocado, y por otro porque la soledad asusta. ¿Qué es lo que queda?

El servicio de residencias debe ampliarse a toda aquella persona que lo necesite y lo solicite, adecuando el pago del servicio a la pensión o al patrimonio del que el pensionista dependa. A ello deben comprometerse todas las administraciones del Estado. Desde todos los Servicios Sociales se debe analizar el porqué del posible rechazo a las residencias, y si hay motivos, subsanarlos, haciendo que el principal objetivo de las mismas sean sus residentes.

Colaboración remitida por Uve

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